

Brooke creía que el verano sería solo eso: otro intento fallido de olvidar su decepción y dejar atrás el pasado, o al menos eso pensaba hasta que él llegó.
Sky tenía un propósito ese verano: encontrar un corazón roto al que intentar sanar mientras luchaba contra el suyo propio.
Entre ferias, promesas y planes «no citas» ambos descubrirán que sus vidas pueden cambiar para siempre con un simple gesto.